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La historia en un taxi: ¿Precio fijo o precio variable en prestación de servicios?



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En mi ciudad, Guayaquil, a diferencia de muchas otras ciudades del mundo, los taxis no utilizan taxímetro. Los taxistas negocian un precio antes de proveer su servicio. La semana pasada, al tomar un taxi negociamos un precio fijo, las condiciones cambiaron y algunos riesgos se presentaron. ¿Quién se perjudicó?

Tomé el taxi y le di mi destino. Necesitaba ir del punto A al B, como siempre lo hago. Era un viaje de aproximadamente unos 15 min. y que usualmente cobran X cantidad de dólares. Pactamos el precio fijo y comenzó el viaje. A los pocos minutos se inició una torrencial lluvia, el tráfico se complicó y se tuvo que analizar caminos alternativos que aumentaron la distancia y el tiempo del viaje. Esto afectó el servicio, ya que la situación de estrés y la potencial pérdida de dinero del taxista generó un ambiente de malestar. Al llegar a mi destino, el viaje había tomado 1 hora. El precio había sido pactado en X, pero como cliente estaba consciente que las condiciones habían cambiado. Volvimos a negociar un precio al final del camino y terminé pagando Y.”

Con el taxímetro (precio variable), seguramente el precio habría sido más razonable para ambas partes. Como cliente tal vez me hubiese estresado al darme cuenta que en el display el precio aumentaba y se salía de mi presupuesto para el viaje, pero hubiese podido pagar el servicio hasta donde me alcance. Como proveedor, el taxista hubiese asumido menos riesgo y por ende, el estrés no habría afectado el servicio.

Sin el taxímetro (precio fijo), como cliente habría tenido argumentos para no pagar más de lo pactado. Realmente no me hubiese afectado ni el tráfico ni lluvia, pero corría el riesgo de que el taxista me deje botado en media calle. En cambio, el taxista se arriesgaba con un precio fijo, a no poder renegociar, y por ende, asumir el impacto que habían provocado las condiciones cambiantes de lo originalmente pactado.

En resumen, para tranquilidad de ambas partes, me quedo con el uso del taxímetro!

Comentarios

5 comentarios para “La historia en un taxi: ¿Precio fijo o precio variable en prestación de servicios?”

  1. Lo mas civilizado es el taxímetro, llámese civilizado al precio justo que espera el cliente una vez concluido el recorrido, pero por otro lado, está la “viveza criolla”. Nunca falta el taxista amigable que te lleva a recorrer la ciudad y terminas pagando si desconoces el recorrido o no eres de dicha ciudad, un monto superior al que tenías previsto.
    Esto también se suma a la mochilita cultural, a lo mejor en otros paises funciona perfectamente el tema. Yo me quedo con el precio fijo en mi Pais, sin querer detener el desarrollo del mismo, es un tema que, en nuestra ciudad por lo menos, no se pudo controlar. No hay seriedad en el asunto. Y creo que en todas partes del País, así exista el taximetro, se paga piso si eres turista, pero ese ya es otro tema.
    Saludos

    Comentado por Pamela | February 22, 2008, 10:30 am
  2. Como este relato, las historias entre usuarios de taxis y los taxistas, se encuentran a diario aquí en Guayaquil. Me incluyo en algunas.

    El tema del uso del taxímetro ha sido siempre discutido y más allá de las leyes que obligan a su uso, recaemos en un tema cultural y de costumbres. Me parece que no me equivocaría al asegurar que la gran mayoría de usuarios de taxi prefieren pactar un precio antes de subirse al mismo, en vez de depender del aparatito digital, ya que esto al menos te “asegura” lo que vas a pagar finalmente y te permite negociar.

    Usando el taxímetro, si es que lo tiene habilitado, te puede suceder, como bien lo menciona Pamela, que te lleven de turista por la ruta más larga, o que éste haya sido manipulado en favor del taxista, lo que finalmente te lleva a pagar más de lo que esperabas.

    Claro que el pactar un precio y prescindir del taxímetro tampoco está exento de arbitrariedades en cuanto al valor de la carrera.

    Mientras no haya respeto por el prójimo no hay método que se salve de la sapada.

    Comentado por Michael M. | February 22, 2008, 4:32 pm
  3. Estimados Pamela y Michael, gracias por sus comentarios.

    Siempre habrá puntos a favor y encontra de establecer un precio fíjo o variable. O dicho en el ejemplo anterior, usar taximetro o negociar un valor fijo.

    Este tema del taxi nos lleva a pensar más allá y su potencial aplicación en el ámbito profesional.

    El cliente usualmente quiere un servicio de un profesional, bajo ciertas características y quiere pagar un valor exacto. Ni un centavo más ni menos.

    El proveedor usualmente al costo, le aumenta su ganancia y un margen dependiendo de factores como complejidad, materiales, etc. Usualmente no cae en cuenta de los potenciales riesgos involucrados o situaciones externas que puedan afectar su margen de ganancia.

    Es ahí donde podrían entrar alternativas al precio variable de un servicio o producto. Claro, es verdad que podría ser como lo indica Pamela, que el proveedor nos dirá mil razones para subirnos el precio sin tener control nosotros como clientes. Pero desde el punto de vista de proveedores, entregando información correcta, veráz y oportuna, podríamos demostrar efectivamente por que sube el precio, alternativas, etc. para tomar decisiones.

    Entonces, ¿sería apropiado impulsar la aplicación de precio variable en nuestros proyectos y/o servicios?

    Comentado por Joe | February 22, 2008, 5:41 pm
  4. En mi país es común que se siga una política similar a la que has comentado a la hora de realizar subastas públicas de proyectos.
    Se da el caso de que se valoran las ofertas realizadas y las ventajas de adjudicar a una u otra empresa un proyecto, resultando la que económicamente es más rentable. Esto parece lo mejor a voz de pronto, y tiene un coste fijo para el proyecto.

    Lo cierto es que todo eso es mentira, pasado unos meses el dinero se esfuma la empresa dice no poder terminar el proyecto porque alguna “condición” ha cambiado desde retrasos en los suministro , el incremento del coste salarial o cualquier otra excusa, y pide una ampliación del presupuesto. El estado está cogido de los “…” porque si no paga el incremento no puede terminar a tiempo el proyecto y esto ocurre hasta 3 o 4 veces , al final el coste de la obra supera con creces la peor de las ofertas hechas inicialmente y el proyecto se entrega tarde y mal. El pueblo termina cansado de retrasos, de mala gestión y de la tomadura de pelo, sin contar el desvalijado de las arcas públicas.

    Así que creo que lo mejor es no negociar nada. Si estableces un precio, tu asegurate de poder pagarlo y el taxista debe asegurarse de poder cubrir su coste incluso en el peor de los casos. Si las cosas se tuercen, no se negocia nada. Si te dice que te bajes no pagues y si decide quedarte sabe que perderá dinero pero no la carrera completa.

    Comentado por Miguel Angel | March 24, 2008, 6:25 am
  5. Buena Miguel!

    Creo que en todos lados sucede mucho eso en el tema subasta. Especialmente aca tenemos un puente que sufrió del mismo mal.

    Saludos.

    Comentado por Joe | March 31, 2008, 10:27 pm

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